La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner difundió este miércoles una extensa carta abierta en la que explicó los motivos por los cuales decidió acudir al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU) para cuestionar la condena que recibió en la causa Vialidad.
La presentación fue realizada mediante una comunicación individual ante el organismo internacional, luego de que, según sostuvo, se agotaran todas las instancias judiciales disponibles en la Argentina. De acuerdo con lo expresado por la exmandataria, el objetivo es que el caso sea analizado bajo los principios del Derecho Internacional de los Derechos Humanos.
En el inicio del documento, Cristina Kirchner aseguró que las resoluciones judiciales dictadas en su contra no tienen como destinataria únicamente a su persona, sino también al espacio político que representa.
«Hoy me dirijo a cada argentina y a cada argentino con la serenidad de quien sabe que la verdad tiene una fuerza que ninguna operación política, ninguna campaña de difamación y ninguna sentencia injusta podrán derrotar para siempre», expresó.
Carta Abierta: El costo democrático de la politización de la justicia.https://t.co/TlXxHOAgqr
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) July 29, 2026
Denunció «lawfare» y una persecución política
Uno de los principales ejes de la presentación fue la denuncia de una presunta persecución política y judicial, que la exjefa de Estado vinculó al fenómeno conocido como «lawfare», al que definió como la utilización del sistema judicial para desplazar a dirigentes políticos con respaldo electoral.
Según sostuvo, la condena tiene como verdadero objetivo impedir su participación en la vida política.
«La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal. La privación de la libertad por seis años es sólo la accesoria», afirmó.
En ese sentido, consideró que la sentencia no solo afecta sus derechos individuales, sino también los derechos políticos de la ciudadanía.
«Cuando se manipulan los tribunales para excluir adversarios políticos, se le arrebata al pueblo el derecho de decidir su propio destino», manifestó.
Asimismo, sostuvo que el lawfare representa una amenaza para las democracias actuales porque transforma al Poder Judicial en una herramienta para eliminar adversarios que no pudieron ser derrotados mediante el voto popular.
Cuestionamientos al proceso judicial
En otro tramo de la carta, Cristina Kirchner cuestionó el desarrollo del proceso judicial y afirmó haber sido víctima de un «machismo estructural» dentro de sectores del Poder Judicial.
Según expresó, fue juzgada no solo por sus decisiones de gobierno, sino también por ejercer el liderazgo político siendo mujer.
Además, recordó el intento de asesinato sufrido el 1 de septiembre de 2022 y sostuvo que ese episodio estuvo relacionado con el clima de hostilidad que, según denunció, se construyó en torno a su figura.
La exmandataria también informó que incorporó a su equipo de defensa a dos reconocidos juristas internacionales: el abogado español Javier Borrego, exjuez del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, y el constitucionalista brasileño Rafael Valim, quien participó en la estrategia jurídica del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
En ese marco, aseguró que los magistrados que intervinieron en la causa deberán responder ahora «ante los principios universales de independencia judicial, debido proceso, igualdad ante la ley y protección efectiva de los derechos fundamentales».
Un mensaje dirigido a la militancia
Sobre el cierre del documento, Cristina Kirchner reiteró su decisión de continuar defendiendo su inocencia y envió un mensaje a sus seguidores.
«Jamás me doblegaré ante quienes creen que pueden vencer mediante la persecución y el miedo. Nunca podrán quebrar mis convicciones ni mi compromiso con la Argentina», escribió.
También convocó a la militancia a «no bajar los brazos» y a no permitir que «les roben la esperanza», al tiempo que sostuvo que «ninguna proscripción ha logrado apagar definitivamente la voluntad popular».
La carta concluye con una frase que generó repercusión en el ámbito político y fue interpretada como una señal hacia el futuro del peronismo:
«Muy pronto volveremos a encontrarnos. Volveremos a caminar juntos».


















