Axel Kicillof aprovechó el Día de la Lealtad peronista para poner en palabras el desafío que le plantea al movimiento de cara a 2027: construir una alternativa nacional capaz de enfrentar al gobierno de Javier Milei y recuperar el poder. Ante una multitud reunida en González Catán, el gobernador bonaerense reivindicó la doctrina peronista, cuestionó el rumbo económico de la Casa Rosada y dejó un mensaje sobre su propio papel en la reorganización del espacio: “Cuentan conmigo para poner el cuerpo, para recorrer el país, para asumir las responsabilidades que tocan”.
El acto, organizado por el Partido Justicialista bonaerense en el Polideportivo Juan Domingo Perón, en La Matanza, reunió a intendentes, funcionarios provinciales y dirigentes sindicales. La convocatoria tuvo lugar en una jornada en la que las distintas tribus del peronismo volvieron a desplegar actividades por separado, una postal que expone las dificultades para alcanzar una estrategia compartida, aunque la unidad volvió a aparecer como una de las consignas centrales del discurso.
“Nos querían callar, nos querían esconder, nos querían terminar y acá estamos”, lanzó Kicillof al comenzar su intervención. La frase funcionó como una reivindicación de la historia del movimiento y de la militancia, pero también como punto de partida para cuestionar las políticas del Gobierno nacional y plantear la necesidad de construir una alternativa electoral.
“Sin justicia social no hay libertad verdadera”
Uno de los ejes centrales del discurso fue la disputa por el significado de la libertad, una de las principales banderas discursivas de Milei. Kicillof contrapuso esa idea con los principios históricos del peronismo y sostuvo que la libertad no puede desligarse de las condiciones materiales de vida de la población.
“¿Dónde está la verdadera libertad? Lo vuelvo a decir y el que dudaba, hoy después de tres años de este experimento ya lo sabe bien: sin justicia social no hay libertad verdadera”, afirmó. Y agregó que, sin justicia social, lo que queda son “privilegios, explotación y desigualdad”.
El gobernador recuperó la figura de Juan Domingo Perón y recordó el impacto político, económico y social del 17 de octubre de 1945, cuando una movilización popular reclamó su liberación y marcó un punto de inflexión en la historia argentina.
También citó al fundador del movimiento para reivindicar una forma de gobernar basada en la ampliación de derechos y en la respuesta a las necesidades populares. “Perón nos enseñó de qué se trata la verdadera libertad”, señaló, en una intervención que buscó contraponer la tradición justicialista con el programa económico y social de la administración libertaria.
En esa línea, cuestionó la definición de la justicia social como un robo y apuntó contra Milei por representar, según sus palabras, “probablemente la más payasesca” expresión de la ultraderecha internacional.
El mandatario también hizo referencia a la próxima visita del papa León XIV y planteó el contraste entre la posición del Gobierno nacional y la doctrina social de la Iglesia. “Me gustaría que alguien se anime cuando venga, si lo logra —y esperamos que se recupere—, a decirle que la justicia social es un robo. La justicia social es eso: es justicia y es para todos”, sostuvo.
Críticas a Milei y a la dependencia económica
Kicillof vinculó el rumbo económico nacional con lo que definió como un retroceso en materia de soberanía e independencia económica. Según planteó, el país atraviesa un proceso en el que la extranjerización, la especulación financiera y la dependencia reemplazan la capacidad de decidir sobre su propio desarrollo.
“Argentina no puede y no va a recibir órdenes del extranjero, de Estados Unidos o de Israel. No puede tener un che pibe de los mandados de Donald Trump”, disparó.
El gobernador buscó así instalar una crítica que excede las medidas económicas puntuales y apunta también al posicionamiento internacional del Gobierno de Milei. Frente a ese escenario, reivindicó el papel del peronismo como una fuerza que, según sostuvo, debe defender la soberanía política y económica.
En otro tramo de su intervención, Kicillof repasó las medidas que atribuyó a la administración bonaerense para amortiguar los efectos de las políticas nacionales. Mencionó el acompañamiento a trabajadores, mujeres, empresarios, docentes, estudiantes e investigadores, además de la reposición de medicamentos, la apertura de centros universitarios y la continuidad de obras públicas y escuelas.
“Desde el día uno del gobierno de Milei estuvimos en la calle acompañando a los que luchan”, afirmó. Y remarcó: “No nos escondimos ni un minuto”.
Sin embargo, también advirtió que las respuestas provinciales tienen un límite frente a las decisiones de la Casa Rosada. Por eso, sostuvo que no alcanza con ejercer la oposición ni con sostener políticas de contención desde los gobiernos locales: el desafío es construir una alternativa nacional que permita modificar el rumbo económico.
El mensaje hacia 2027: ampliar la oposición y recorrer el país
La convocatoria a construir una alternativa para las próximas elecciones presidenciales fue el principal mensaje político del acto. Kicillof pidió que el aniversario del 17 de octubre funcione como punto de partida para una nueva etapa del peronismo y planteó que el objetivo debe ser recuperar el Gobierno nacional.
“Nos toca construir una alternativa el año que viene y que en las urnas se termine con la pesadilla que nos gobierna”, sostuvo. Más adelante, pidió que la jornada fuera “la largada para ese triunfo que nos espera en el 2027”.
El gobernador reconoció que el peronismo cometió errores y atravesó derrotas, pero planteó que la respuesta no debe ser abandonar sus principios, sino actualizar su propuesta para responder a los desafíos actuales. En ese sentido, convocó a ampliar la construcción política y a dialogar con sectores que en otros momentos se ubicaron en posiciones diferentes.
“Tenemos la obligación de crear esa alternativa que les permita encontrar un camino hacia el futuro. Tenemos que hacer el esfuerzo de buscar a todos y hablar con todos”, expresó.
La definición se inscribe en la construcción del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio con el que Kicillof busca ampliar su base política más allá de la provincia de Buenos Aires. Aunque no formalizó una candidatura presidencial, el gobernador volvió a dejar abierta la posibilidad de asumir un papel central en la reorganización del peronismo.
“Cuenten conmigo para poner el cuerpo, para recorrer el país, para asumir las responsabilidades que tocan en esta hora”, afirmó ante la militancia. Y cerró con una definición que proyectó el objetivo electoral: “El peronismo va a volver a gobernar el año que viene”.
Cristina Kirchner y la unidad del peronismo
Durante su discurso, Kicillof también reivindicó a Cristina Fernández de Kirchner, a quien definió como injustamente presa por defender las banderas del movimiento. La referencia se sumó a las críticas contra el Gobierno nacional y a la reivindicación de las principales figuras de la historia peronista, entre ellas Perón, Eva Perón y Néstor Kirchner.
La mención se produjo en una jornada atravesada por las diferencias internas del justicialismo y por la ausencia de una convocatoria unificada. Mientras el PJ bonaerense reunió a su militancia en La Matanza, La Cámpora organizó una movilización hacia el domicilio de la expresidenta, en la Ciudad de Buenos Aires. La Liga de Intendentes peronistas también programó un encuentro propio en Moreno, mientras que el Frente Renovador optó por actividades descentralizadas en los distritos y la CGT convocó a un acto en su sede de Azopardo.
En ese contexto, Kicillof buscó colocar el foco en el adversario político y en la necesidad de construir una mayoría opositora. “Tenemos un adversario poderoso, con recursos y apoyos internacionales”, advirtió, antes de recuperar una de las máximas históricas del movimiento: “Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”.
La apelación a la unidad convivió así con una realidad interna todavía fragmentada. El gobernador no planteó una síntesis inmediata entre los distintos sectores, pero sí insistió en la necesidad de ampliar la construcción y dejar atrás las diferencias para enfrentar al oficialismo.
El cierre de su discurso reunió esos dos planos: la reivindicación de la identidad peronista y el llamado a construir una alternativa de poder. “Nuestra tarea es representar a nuestro pueblo y recuperar la Argentina para los argentinos”, sostuvo. En el Día de la Lealtad, Kicillof dejó planteado que su espacio quiere ser parte central de esa tarea y que la discusión sobre el futuro del peronismo ya tiene un horizonte definido: las elecciones de 2027. (Infocielo)



















