Aunque la inflación continúa desacelerándose, el consumo masivo no muestra signos de recuperación. Según el último informe de la consultora Scentia, en junio las ventas cayeron un 0,8% en comparación con el mismo mes del año pasado, a pesar de que la base de comparación era baja.
La caída en las compras refleja un mercado laboral que no termina de repuntar: se profundiza la pérdida del poder adquisitivo y el desempleo sigue en alza. El consumo venía de registrar tres meses consecutivos de leve recuperación, pero en lo que va del año apenas acumula una suba marginal del 0,4%, lo que confirma que la recesión aún persiste en los hogares.
Supermercados en baja, ventas online en alza
Los datos relevados por Scentia, que incluyen más de 8.000 puntos de venta en todo el país —entre supermercados, autoservicios, mayoristas, farmacias y canales online— muestran una caída significativa en las compras presenciales. Las mayores bajas se registraron en supermercados de cadena y mayoristas, ambos con retrocesos del 6,4% en junio.
En contraste, las ventas online crecieron un 14,6%, mientras que las farmacias mostraron un incremento del 5,6%. De manera global, entre supermercados y autoservicios la caída fue del 2,4% frente a junio de 2024.
Estabilidad de precios sin recuperación salarial
Pese a que la inflación interanual fue del 39,4% —con un alza del 15,1% en el primer semestre—, el principal factor que explica la contracción del consumo no es sólo la suba de precios, sino el deterioro de los ingresos. Según C-P Consultores, los salarios se mantuvieron estancados en mayo, consolidando la pérdida del poder adquisitivo.
A esto se suma una tasa de desocupación que subió al 7,9% en el primer trimestre del año, mientras que la pobreza alcanzó al 38,1% de la población durante el segundo semestre de 2024.
La recuperación todavía no llega al consumo
Aunque algunos sectores muestran señales de reactivación —como la industria manufacturera, que creció 5,8% en mayo, o el sector automotriz, con un avance del 33,8% en junio—, la mejora aún no se traslada al consumo privado.
La contracción del consumo masivo pone en evidencia que el ajuste no se limita a los indicadores macroeconómicos: se siente en la vida cotidiana, afectando el acceso a productos básicos como alimentos, artículos de limpieza e higiene personal.


















