El presidente de la Nación, Javier Milei, firmó el Decreto 81/26 con el que ordenó trasladar el sable corvo del General José de San Martín. La iniciativa venía generando polémica en los últimos días y, sobre todo, críticas, pero el gobierno libertario decidió avanzar a pesar de todo. Los detalles del operativo mudanza aún se desconocen.
Actualmente, y desde el 2015, el sable de San Martín está en una sala especial del Museo Histórico Nacional ubicado en Parque Lezama, al sur de la Ciudad de Buenos Aires. La idea del Gobierno Nacional es llevarlo al Regimiento de Granaderos a Caballo que queda en Palermo, a unos 12 kilómetros de su ubicación actual.
En los considerandos de la norma que se publicó en el Boletín Oficial de hoy dicen que la decisión busca “honrar la historia nacional, asegurar una administración responsable del patrimonio público y reafirmar, a través de sus símbolos fundacionales, la soberanía, la independencia y la libertad como principios rectores del orden republicano”.
Lo cierto es que la pieza está en el Museo Histórico Nacional desde 1897 luego de que el primer director de la institución, Adolfo Carranza, le pidiera el sable a sus legítimos dueños que eran los herederos de Juan Manuel de Rosas (a quien San Martín le había legado el sable en su testamento). Ahí estuvo durante siete décadas ininterrumpidas hasta que fue robado en 1963 y 1965.
Tras recuperarlo, Juan Carlos Onganía, presidente de facto de aquel entonces, decretó en 1967 que el sable debía quedar a resguardo del Regimiento de Granadores a Caballo General San Martín, la unidad militar creada por el Libertador durante la guerra de la independencia.
Finalmente, después de 48 años en el regimiento, en el 2015 Cristina Kirchner firmó un nuevo decreto para volver a trasladar el sable corvo al Museo Histórico Nacional. En ese momento, la decisión estuvo basada en que el museo estaba preparando una exposición permanente sobre el General para aprovechar el reservorio de piezas de su pertenencia que ahí conservan en el marco del bicentenario del la Revolución de Mayo.
Desde ese entonces el sable corvo de San Martín se exhibe acompañado de los sables de la espada del general Miguel Estanislao Soler, del espadín ceremonial del general Matías Zapiola, del espadín ceremonial del general Gregorio Las Heras, del sable del general Eustoquio Frías, de la espada del general Lucio Norberto Mansilla, de la espada ceremonial del general Enrique Martínez, y del sable del general José Antonio Álvarez de Arenales.
Los detalles del traslado de la pieza histórica no fueron anunciados ni figuran en el decreto de hoy. Sin embargo, no sería extraño que la mudanza se haga el 28 de febrero conmemorando el regreso al país del sable que ocurrió ese día del año 1897. En aquel momento, la pieza llegó a Argentina a bordo de un vapor inglés llamado Danube que fondeó en la rada de la ciudad de La Plata.
Más allá de los detalles, distintos sectores salieron al cruce de la iniciativa libertaria. La Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH), sostuvo que “representa un grave antecedente en materia de protección de patrimonio histórico al subordinar criterios museológicos a decisiones discrecionales“.



















