A medio siglo de la etapa más oscura de la historia argentina, Rivera mantiene viva la memoria del Dr. Gerónimo Isidoro Russo, un profesional comprometido cuya desaparición aún permanece sin respuestas.
Russo ejercía como médico en el Hospital Municipal “Dr. Noé Yarcho” de Rivera y también se desempeñaba como profesor de Anatomía en el Instituto Mariano Moreno. Fue secuestrado el 5 de mayo de 1977, en plena vigencia de la última dictadura cívico-militar que gobernó el país entre 1976 y 1983, en el marco del terrorismo de Estado que dejó un saldo de 30.000 personas detenidas-desaparecidas.
Tenía 31 años. Había nacido en Bahía Blanca, donde cursó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Nacional. En 1965 ingresó a la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata, donde se graduó como médico el 25 de octubre de 1973. Poco tiempo después se radicó en Rivera, donde desarrolló su labor profesional con marcada vocación social.
Estaba casado y era padre de tres hijos pequeños: Jorge, Ernesto y Paula. Quienes lo conocieron lo recuerdan como un profesional profundamente humano, comprometido con sus pacientes y solidario con los sectores más vulnerables.
El día de su secuestro, Russo se dirigía desde su domicilio hacia el hospital local. Desde entonces, no se tienen noticias de su paradero. Nunca se registró su ingreso a centros clandestinos de detención ni se obtuvo información oficial sobre su destino. Continúa desaparecido.
Su caso se inscribe en un contexto de represión sistemática, en el que miles de personas fueron víctimas de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones forzadas por parte del aparato estatal, bajo el pretexto de combatir al denominado “enemigo interno”. En ese marco, profesionales, estudiantes, trabajadores y militantes fueron perseguidos como parte de un plan organizado para eliminar toda forma de disidencia política y social.
A 50 años de aquellos hechos, la figura del Dr. Russo sigue presente en la memoria colectiva de Rivera. Su familia y allegados continúan reclamando memoria, verdad y justicia, en una búsqueda que trasciende generaciones y que mantiene vigente la necesidad de reconstruir una historia que aún duele y exige reparación. (Diario de Rivera)


















