La caída del poder adquisitivo del salario y el temor a la pérdida de empleo se consolidan como las principales preocupaciones de la ciudadanía, desplazando a otros temas históricos de la agenda pública como la inflación o la corrupción.
Así lo refleja la Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP) elaborada por la Universidad de San Andrés, cuyos resultados evidencian un cambio en las prioridades sociales en un contexto económico complejo.
De acuerdo al relevamiento, el 37% de los encuestados señaló a los bajos salarios como una de sus principales preocupaciones, mientras que el 36% mencionó la falta de trabajo. Ambas variables, directamente vinculadas al nivel de ingreso y la estabilidad laboral, se ubican por encima de otros temas relevantes.
En ese sentido, la preocupación por la corrupción alcanza el 33%, mientras que la inflación, con un 20%, pierde centralidad relativa dentro del mapa de inquietudes sociales.
Este cambio en la percepción ocurre en paralelo a un creciente pesimismo sobre el futuro del país. Según el informe, el 46% de los argentinos cree que la situación empeorará en el próximo año, frente a un 30% que espera una mejora.
En cuanto a las políticas públicas, el estudio muestra un escenario dividido. Por un lado, existe alto consenso en materia de seguridad, donde la baja de la edad de imputabilidad alcanza un 68% de apoyo. Por otro, en el plano laboral, la reforma del mercado de trabajo genera rechazo, con un 59% de opiniones negativas, posicionándose como la medida más controversial.
La evaluación general del rumbo del país también refleja un deterioro: solo el 33% de los encuestados se muestra satisfecho con la marcha general, lo que implica una caída de 7 puntos respecto a noviembre de 2025, mientras que la insatisfacción asciende al 65%.
Este escenario impacta directamente en la percepción sobre la gestión nacional. Según los datos, el gobierno de Javier Milei registra un 39% de aprobación frente a un 59% de desaprobación, con un incremento de 7 puntos en la imagen negativa en comparación con la última medición.
El informe traza así un panorama de creciente preocupación económica y desgaste en la confianza pública, en un contexto donde las expectativas a futuro continúan en descenso.


















