Mientras los conductores todavía intentan asimilar el aumento de los combustibles de YPF de este miércoles —que trepó pese a las promesas de contención—, un nuevo decreto nacional garantiza que los precios volverán a moverse a partir de este viernes 1° de mayo.
A través del Decreto 302/2026, publicado este jueves en el Boletín Oficial, el Gobierno de Javier Milei dispuso una actualización parcial de los impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al Dióxido de Carbono (IDC). Si bien el Ejecutivo decidió «patear» el ajuste más fuerte para junio con el fin de no recalentar la inflación, el incremento de mayo ya es un hecho y se trasladará directamente al consumidor.
Los números del nuevo ajuste
A partir de este viernes, el componente impositivo por cada litro de combustible sufrirá las siguientes subas base:
Naftas: El tributo sube $10,39 por el ICL y $0,63 por el IDC.
Gasoil: El incremento es de $9,26 en el ICL y $1,05 en el IDC.
Este ajuste técnico se suma a la presión que ya ejercen las petroleras por el precio internacional del crudo, que se mantiene por encima de los 100 dólares.
La normativa argumenta que el diferimiento de los aumentos remanentes busca «continuar estimulando el crecimiento de la economía». Sin embargo, la estrategia de aplicar los aumentos «en cuotas» tiene un costo fiscal altísimo: se estima que el Estado dejó de recaudar más de 2.300 millones de dólares por postergaciones similares durante el último año.
Pero el escenario es de asfixia constante para los consumidores. Llenar un tanque de 50 litros ya demanda más de $100.000, y con la actualización impositiva de este viernes, el presupuesto para movilidad volverá a quedar desfasado antes de que termine la semana.


















