Lo que durante más años fue considerado uno de los principales desafíos operativos y ambientales de la producción avícola, hoy se convirtió en una oportunidad de innovación y desarrollo sustentable.
En la localidades de Rivera y Rolón, una innovación está cambiando el paradigma de la producción sustentable. Lo que para la empresa «Avicola Don Andrés» durante 25 años fue un «gran problema» logístico y ambiental —el guano de gallina— , hoy se convirtió en el corazón de «Fertierra», el primer fertilizante orgánico granulado desarrollado bajo un esquema de integración total, convirtiéndose en el primer producto de estas características en Argentina.
La presentación del Producto se desarrollo en las instalaciones que la Empresa tiene en Rivera ante un importante grupo de productores agropecuarios de Adolfo Alsina y la región.
“Durante 25 años fue un gran problema”
Durante la apertura de la jornada, el titular de la empresa, Pablo Felsinger, destacó el significado que tiene este logro tanto a nivel personal como empresarial.
«En lo personal es una gran satisfacción, todos los que me conocen del pueblo saben cómo fueron nuestros comienzos y durante 25 años, allá por el año 91, siempre fue un gran problema el guano de la gallina. ¿Qué hacer con el guano? ¿Dónde dónde depositarlo?. Hoy haberlo podido transformar en esto que se suma a la cadena comercial como un subproducto nos llena de satisfacción».
Felsinger remarcó además el carácter innovador del desarrollo.
«En lo que respecta a la empresa, haber desarrollado un producto de esta magnitud, un fertilizante, en base de materia orgánica, granulado, esuna satisfacción. Se trata de un producto totalmente novedoso, innovador, porque no existe en el país, ya que si bien hay compostajes, no de esta magnitud, mejorado y granulado»
Asimismo, destacó el potencial que tiene el proyecto para otras actividades productivas.
«Además, permite que otras producciones de origen animal, que tienen problemas con los residuos orgánicos, repliquen esto y tengan una solución y generar un muchísimo menor impacto ambiental», afirmó.
Un equipo multidisciplinario detrás del desarrollo
La presentación técnica estuvo a cargo del equipo de profesionales que participó en la creación y puesta en marcha del proyecto:
Agustín Amigo Orge, licenciado en economía y máster en en energías renovables; María Eugenia Teruel, Bióloga; Joaquín Streitenberger, licenciado en organización industrial y Alejandro Entelman, Ingeniero Agrónomo.
Al referirse a ellos, Felsinger destacó el aporte de cada integrante durante el proceso.
«Con Agustín fue con quien empezó esta locura de creer que podíamos desarrollar un producto así hace 3 años y medio. Fue un camino muy largo con muchos escollos, problemas, errores, aciertos. Y en ese camino también se nos cruzó María Eugenia Teruel, bióloga: ¿vieron cuando jugamos al truco y reparten las cartas?. A nosotros nos tocó el ancho de espada, la realidad es que cuenta con un gran conocimiento y además, la pasión que le pone a este desarrollo. También se sumó al equipo Joaquín Streitenberger, quien se encarga de la parte operativa de la planta y Ale Entelman, que se sumó al equipo y nos ayuda en el desarrollo y en el análisis de los resultados de de este producto».

Un Círculo Virtuoso: Energía y Materia Orgánica
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es que va mucho más allá de la fabricación de un fertilizante.
El proyecto no solo se limita a la creación de un insumo, sino que redefine la eficiencia operativa. La planta procesadora funciona con un ahorro promedio del 50% de energía, mediante la instalación de 120 paneles solares (66 kW), convirtiéndose en el primer proyecto de Adolfo Alsina en inyectar excedentes a la red eléctrica.
Además, la implementación de paneles bifaciales en sus instalaciones de Rolón introduce la figura del «usuario generador comunitario virtual», permitiendo deducir energía consumida en otros puntos de la empresa, todo un hito para la provincia de La Pampa.

Este compromiso ambiental tiene cifras contundentes: el proyecto evita la emisión de 1000 toneladas de CO2 anuales. Actualmente, la planta trata 25 toneladas de residuos diarios, un volumen superior al generado por la población total de Adolfo Alsina. El proceso está habilitado para tratar otros residuos agroindustriales y proyecta incluir la fracción orgánica de residuos urbanos.
Ciencia Aplicada al Suelo
Desde el punto de vista agronómico, Fertierra busca dar respuesta a uno de los desafíos más importantes de la agricultura moderna: la pérdida de carbono orgánico en los suelos.
La propuesta de Fertierra ataca el déficit de carbono orgánico en los suelos de la región. A diferencia de los fertilizantes químicos tradicionales, este producto granulado actúa como una «esponja» que retiene agua y protege el fósforo de la fijación en el suelo, entregándolo de forma sincrónica con la demanda del cultivo.

La clave reside en su microbiología activa. El fertilizante contiene microorganismos solubilizadores de fósforo y fijadores de nitrógeno, además de hongos como Trichoderma que funcionan como fungicidas naturales. Esta «biota benéfica» no solo nutre, sino que reactiva la vida nativa del suelo, mejorando la estructura física y la porosidad.
- Efecto Escudo: La materia orgánica humificada evita que el fósforo se fije a metales del suelo, manteniéndolo disponible para la planta.
- Microorganismos Promotores (PGPR y PGPF): El granulado contiene bacterias y hongos (como Trichoderma) que solubilizan fósforo, fijan nitrógeno ambiental y actúan como fungicidas naturales.
- Nido de Germinación: El color oscuro del gránulo absorbe calor y su capacidad higroscópica retiene humedad, creando un ambiente óptimo alrededor de la semilla, incluso en condiciones de frío
El Producto y su Aplicación
A diferencia del guano crudo, este producto está estabilizado, libre de patógenos, malezas y residuos de antibióticos. Su presentación en gránulos unificados permite la aplicación al voleo o con sembradora convencional sin necesidad de maquinaria especializada.
Para la campaña actual, se utilizan mezclas de compost de 12 a 14 meses de maduración para asegurar una liberación de nutrientes sincrónica con la demanda del cultivo. La empresa recomienda una dosis inicial no menor a 100 kg por hectárea para evaluar resultados, ofreciendo además servicios de diagnóstico de suelos en laboratorio propio y acompañamiento técnico personalizado

El Rostro Detrás de la Innovación
El equipo multidisciplinario, compuesto por biólogos, agrónomos e ingenieros industriales, enfatiza que Fertierra es una «herramienta diseñada por productores para productores». Más allá de la venta del insumo, la empresa ofrece un paquete integral que incluye ensayos a campo, diagnóstico en laboratorio propio y acompañamiento técnico para ajustar las dosis —recomendando un piso de 100 kg para ensayos iniciales— según las necesidades específicas de cada lote, incluso en ambientes con problemas de salinidad.

El proyecto cierra un círculo de economía circular, transformando un pasivo ambiental en un insumo de valor agregado. Esto genera mano de obra especializada local y ofrece soluciones integrales para otros productores que enfrentan problemas con residuos orgánicos o suelos con desafíos específicos, como la salinidad
Con certificaciones orgánicas en proceso y la capacidad de diseñar soluciones a medida para otros residuos agroindustriales, Fertierra se posiciona no solo como una fábrica de fertilizantes, sino como un faro de innovación sustentable que demuestra que el cuidado del medio ambiente y la rentabilidad productiva pueden, finalmente, hablar el mismo idioma. (Diario de Rivera)




















