Al menos 164 personas murieron y otras 971 resultaron heridas tras los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron a Venezuela el miércoles por la noche.
La cifra fue confirmada este jueves por la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien decretó la emergencia nacional.
Continúan las tareas de búsqueda y rescate entre los escombros en distintas zonas del país, especialmente en el estado de La Guaira, el más afectado por los sismos.
Ante la magnitud de la catástrofe, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, declaró formalmente el estado de emergencia a nivel nacional. Durante la madrugada de este jueves, la mandataria brindó un crudo balance oficial donde confirmó 164 muertes y 971 heridos, aunque aclaró con preocupación que el reporte aún no contabiliza las posibles víctimas de la ciudad de La Guaira, la cual describió textualmente como una «zona de desastre».
«Los servicios públicos mantienen su actividad y su despliegue a nivel nacional para asistir a la población», afirmó Rodríguez en su mensaje oficial. En paralelo, los equipos de rescate y servicios de emergencia continúan trabajando a contrarreloj entre los escombros de los edificios colapsados en la capital.
Cadenas de solidaridad
El desastre natural generó una inmediata reacción de la comunidad internacional y de referentes políticos locales. La Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, expresó su profunda solidaridad con los damnificados a través de un mensaje en sus redes sociales.
«Mis oraciones están con cada hogar venezolano en estas horas de angustia. Que la fortaleza, la serenidad y la solidaridad prevalezcan frente a la emergencia. Que Dios proteja a cada venezolano, a nuestras familias y a nuestros hogares. Hoy, más unidos que nunca», manifestó la dirigente.
Venezuela posee un historial de actividad sísmica frecuente debido a su posición geográfica. Entre los antecedentes más destructivos de su historia reciente se ubican el terremoto de Cariaco en 1997, que dejó un saldo de 73 víctimas fatales, y el trágico sismo de Caracas en 1967, que se cobró la vida de 236 personas.


















