A 25 años del default del 2001, a 18 del inicio de la batalla entre Argentina y los fondos buitre por el default derivado de la salida de la convertibilidad, y a 10 años del primer pago a los demandantes victoriosos, Argentina pudo cerrar hoy el “Juicio del Siglo”. Fue al cumplir el mandato ordenado por la jueza del Segundo Distrito Sur de Nueva York, Loretta Preska y pagarle unos US$300 millones de dólares a los fondos buitre Attestor Master Value y Bainbridge Fund, los últimos dos acreedores que mantenían demandas activas contra el país en los tribunales de Estados Unidos por el default del 2001 y la reestructuración de deuda del 2005 y 2006.
El mes pasado, el Congreso autorizó al Gobierno a liquidar este rezago de deuda, y el pago se concretó la semana pasada. Los fondos se presentaron esta mañana ante el tribunal de Preska para confirmar la operación y anunciarle a la jueza que se retiraba el juicio; sin mayores costas para Argentina. Con lo cual, ante la firma final de la magistrada, el caso se cerró. Y la larguísima historia del default más grande de la historia y el “Juicio del Siglo” mediante, se cierra la causa. 26 años después. Quizá, otro récord.
Bainbridge y Attestor habían decidido continuar litigando, luego del default del 2001, las reestructuraciones de Néstor Kirchner- Roberto Lavagna del 2006, el de Cristina Fernández de Kirchner- Amado Boudou del 2010, la oferta final de Mauricio Macri del 2016, ni el de Alberto Fernández- Martín Guzmán del 2020, y buscaron la vía del pago total más intereses. El planteo quedó en su momento en el juzgado de Thomas Griesa (el que falló en contra del país en el “Juicio del Siglo”), y fue heredado por Loretta Preska. Ante esta magistrada, Bainbridge intentó dos embargos fallidos. El primero fue una propiedad ubicada en Washington, cerca de embajada argentina en Estados Unidos. El segundo fue a las reservas del Banco Central. Preska rechazó ambos reclamos. Ahora insistirá con las acciones de YPF.
Bainbridge Capital, que tiene sede en las islas Bahamas, inició el juicio por títulos en default no canjeados en 2005 y 2010, durante los anteriores gobiernos kirchneristas y, como ya se dijo, tampoco aceptó la renegociación que hizo el gobierno de Alberto Fernández con acreedores privados en 2020.
La cronología del «Juicio del Siglo»
El «Juicio del Siglo» contra los fondos buitre comenzó marzo de 2008, cuando el fondo NML Elliott de Paul Singer se presentó ante la Justicia de Estados Unidos para reclamar el pago de los bonos caídos en default, luego de negarse a aceptar el canje de deuda propuesto en su momento por Roberto Lavagna.
En total fueron 12 los jueces que fallaron de manera unánime en contra de la posición del país, incluyendo el juez de primera instancia del Segundo Distrito Sur de Nueva York, Thomas Griesa, quien impuso en la causa el criterio que «los contratos se cumplen y lo que se firma se respeta».
Interpretada la jurisprudencia para el caso Bainbridge, Argentina debía pagar lo que se comprometió a pagar cuando emitió deuda soberana, aunque en 2001 haya caído en default y aunque en 2006 y 2010 haya habido dos procesos de canje de deuda exitosos.
Por su parte, Attestor es el segundo litigante vencedor, y un fondo con sede en las Islas Caimán especializado en comprar deuda soberana en default a precios muy bajos para luego litigar y exigir el cobro total más intereses. En general, con éxito. En el caso argentino, compró bonos en cesación de pagos y rechazó los canjes de 2005, 2010 y 2016; inició los reclamos en 2014 y obtuvo sentencia favorable por unos U$S 200 millones mas intereses.
En su momento, Preska lo habilitó a embargar al país en unos USD 209 millones del colateral de Bonos Brady depositados en la Reserva Federal de EE.UU., lo que en su momento derivó en una protesta de la mismísima entidad por determinar que la deuda del gobierno de Estados Unidos era inembargable.
Todo esto no cierra igualmente la zaga de litigios contra el país desde estos dos fondos buitre. Bainbridge mantiene aun, y en el tribunal de Preska, una demanda contra la provincia de Buenos Aires por el default de los Bonos Globales (PBA 2021, 2027, 2035, etc.); títulos emitidos bajo ley de Nueva York, que permiten litigar en el Distrito Sur de Manhattan. Bainbridge habría adquirido parte de estos títulos y no ingresado a los canjes provinciales, lo que habilitó reclamos judiciales avalados por Preska.
(MDZ)


















