“Hay que cortarle la cabeza al populismo”. Con esa frase Kristalina Georgieva, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), llamó a los jóvenes de todo el mundo a acudir a las urnas para votar. “Los adultos mayores son más conservadores”, sostuvo.
En un panel de la Conferencia Internacional de Banca organizada por el Banco Santander, la funcionaria elogió el ajuste en Argentina y dijo que “el país será recompensado por eso”, destacó “el sufrimiento que atravesaron países que ahora tienen disciplina fiscal” y pidió aumentar la edad jubilatoria.
“Argentina lo está haciendo muy bien al sentar las bases para el crecimiento, la estabilidad macroeconómica y financiera. El país será recompensado por ello”, dijo Georgieva. Argentina acudió al Fondo en 2018 durante la presidencia de Mauricio Macri (44 mil millones) y en abril de 2025 ya con Javier Milei (20 mil millones de los cuales ya ingresaron casi 16).
La deuda de capital con el organismo es de 57 mil millones de dólares, pero si se suman los intereses del plan de pagos que llega hasta 2042, la cifra total asciende a los 73 mil millones de la moneda estadounidense. Hace unos días se aprobó un nuevo desembolso por otros 900 millones, a pesar de que el Gobierno no cumplió la meta de superávit fiscal del primer semestre y se descuenta que tampoco lo hará para fin de año, por lo que ya está negociando otro waiver, o sea un perdón.
A pesar de los incumplimientos al acuerdo, primero con la acumulación de reservas y ahora con la meta fiscal, el Fondo se ha alineado absolutamente con el Gobierno. “El país va a tener elecciones en octubre y es muy importante que no descarrile la voluntad del cambio”, dijo Georgieva en la previa de las elecciones legislativas de 2025.
“O Argentina”
“Lo que vemos es que las economías emergentes y avanzadas que atravesaron fuertes shocks pusieron la casa en orden”, sostuvo la titular del FMI. “¿Cuáles son los países con mejor desempeño en Europa? Grecia, Portugal e Irlanda. ¿Por qué? Porque atravesaron el sufrimiento, aprendieron por la fuerza y ahora tienen disciplina fiscal”, agregó.
Cuando el periodista británico James Harding, moderador de la charla, citó a Grecia, Portugal e Irlanda como ejemplos de países que tras una crisis ajustaron sus políticas presupuestarias, Georgieva agregó: “O Argentina”.
No es la primera vez que la búlgara hace ese tipo de comparaciones. En una conferencia de hace dos semanas en Bangkok, Tailandia, le dijo a Luis Caputo “serán como Grecia. Pagarán por adelantado”, mientras se reía y señalaba al ministro de Economía con el dedo.
El país helénico llegó a deberle 35 mil millones de dólares al FMI y su PBI se desplomó un 26% entre 2010 y 2018 por el ajuste impuesto. El desempleo llegó al 28% y tuvo que privatizar empresas públicas a precio de remate, como la lotería nacional, la empresa de gas estatal, la de comunicaciones y la de trenes para pasajeros. Las jubilaciones se recortaron hasta un 50% y entre 2011 y 2012 Grecia sufrió un récord histórico de suicidios.
De hecho, Georgieva elogió a los países que privatizan las empresas públicas con el argumento de que “son más ágiles y se adaptan mejor a los cambios constantes de esta época”. El último antecedente en Argentina es la privatización de AySA, la empresa que brinda el servicio de agua para 14 millones de personas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El 90% de las acciones se vendieron por 340 millones de dólares —el Gobierno había dicho que esperaba 500— y los compradores se hicieron cargo de una deuda de 70 millones. Pero es una empresa que solo el año pasado tuvo una ganancia antes de impuestos de 420 millones de dólares.
Además, el Gobierno ya prepara un aumento promedio de 22,6% en las tarifas, sumadas a las actualizaciones trimestrales previstas, que le va a garantizar a los nuevos dueños un ingreso extra de 93 millones de dólares anuales. Tanto el procedimiento como el historial de los compradores no hace más que generar sospechas acerca de una licitación llena de irregularidades.
“Para resolver el déficit hay dos soluciones. Una es crecer, tener más ganancias. Aunque no creo eso pueda sacarnos del problema de la deuda por sí solo. La otra es recortar el gasto. Pero por ejemplo si le decís a la gente en Europa que ahora que vivimos más tenemos que trabajar más, eso no es popular en muchos países”, lamentó Georgieva. (P12)

















