
Con la salida de las tres primeras estrellas, el mundo judío celebrará Rosh Hashaná, el comienzo del año 5786.
En esta fecha se recuerda la aparición del primer hombre, Adán, en el sexto día de la Creación.
También es Iom Hadín (Día del Juicio), durante el cual D’s evalúa a todas Sus criaturas, si bien Su veredicto recién se rubrica con la culminación de Iom Kipur (Día del Perdón).
El arrepentimiento por los pecados y malas acciones o decisiones son una constante desde el mes que termina esta tarde, elul, cuando se comienza el Jeshbón Hanéfesh (balance espiritual) y se recitan las Slijot (disculpas).
Además, como en todo año nuevo, se expresan plegarias y deseos para un 5786 mejor y se saluda de diversas formas, pero con el mismo fin: “¡Shaná tová!” (Buen año), “¡Shaná tová umetuká!” (Un año bueno y dulce) o “¡Leshaná tová tikatevu vetejatemu!” (Por un buen año, en el que seamos inscriptos y rubricados -en el Libro de la Vida y otras bendiciones-), entre otros.
Esta festividad también se denomina “Iom Truá”, el día del toque del shofar (tradicional cuerno de carnero) durante el servicio religioso matutino, y los 29 días previos, que es un llamado a la humildad, la reflexión y el arrepentimiento.
Otra costumbre es la familiar cena festiva, que incluye el encendido de las velas de Iom Tov (festividad), previo al comienzo de Rosh Hashaná, y símbolos culinarios como la jalá agulá (pan trenzado redondo, como el ciclo anual), la cabeza de pescado (literalmente, “Rosh” significa cabeza; entre los sefaradíes se suele usar cordero y pedir “estar a la cabeza y no a la cola”), manzana con miel y tortas (por un año dulce).
El pescado también se come en forma de guefilte fish, con zanahoria (en ídish se dice “mern”, aumentar, y remite a un deseo de multiplicación).
Las familias sefaradíes agregan dátiles, acelga y/o puerro, para espantar a los enemigos; zapallo, para anular malos designios; y porotos o granadas, para que se multipliquen los méritos.
Por el contrario, hay que abstenerse de las comidas agrias o amargas.
En la tarde del primer día se acostumbra ir a una fuente de agua natural -lago, río o mar- para realizar el Tashlij, que simboliza el deshacerse de todos los pecados.
Rosh Hashaná integra, con Iom Kipur, los Iamim Noraím, “días terribles” por la seriedad y rigor del Juicio Divino, y las jornadas que transcurren entre el inicio de uno y la finalización del otro son los Aséret Ieméi Teshuvá (Diez días de arrepentimiento).
Eliahu Hamra: un mensaje para la comunidad
En Rosh Hashaná se celebra la creación de Dios: el mundo y el humano. Este día implica esperanza y alegría, pero también juicio e introspección.
El gran rabino recuerda que la vida humana nos deja expuestos a peligro y por ello nos encontramos en medio de una constante incertidumbre, “pero aun así nos alegramos”, porque la fe en Él es así. A ello, explicó: “El judaísmo es el coraje de celebrar y alegrarse precisamente en medio de la incertidumbre, pero con la certeza de la fé en un mundo mejor”.

Más adelante, Eliahu Hamra comparte: “El Creador del mundo encomendó a cada uno de nosotros la misión de dar a conocer su existencia”. A eso, contó que en sus viajes a comunidades judías de la Argentina y países vecinos se encontró con personas “alejadas de la vida judía o del conocimiento básico acerca del judaísmo” pero que, a pesar de eso, todavía mantienen una sentimiento de pertenencia.
En relación al sentido de pertenencia se cuestionó sobre la esencia de este sentimiento y reflexiona: “La respuesta es que somos parte de una historia que comenzó muchas generaciones antes de que naciéramos, y que continuará muchas generaciones más sin nosotros.”
A partir de lo anterior, surgió la duda: ¿seguiremos la historia?. Explicó que la respuesta está en las generaciones anteriores y es decisión de cada uno vivirla o abandonarla, a lo que agregó: “El futuro de la alianza con Dios descansa sobre nuestros hombros”
Sanos y libres
Ante el contexto bélico y conflictivo en Israel, se dirigió a su comunidad: “Renovamos nuestra tefilá para que el todopoderoso proteja nuestros hermanos secuestrados”. Con esta plegaria, ruega que los devuelva a sus hogares, sanos y libres, para reencontrarse con sus familiares y continúen conformando parte de su pueblo e historia.
Concluyó compartiendo una berajá, una bendición, para toda la comunidad judía de Argentina en este nuevo año. “Hashem nos conceda fortaleza, unidad y alegría, para que juntos avancemos en el camino que él ha trazado para nosotros desde la creación del mundo”.

















