La fe vuelve a ponerse en movimiento este fin de semana con la 51ª Peregrinación Juvenil a Luján, una tradición que desde 1975 se convirtió en una de las expresiones de religiosidad popular más grandes de la Argentina.
Bajo el lema “Madre, danos amor para caminar con esperanza”, miles de jóvenes, adultos y familias recorrerán los 60 kilómetros que separan el barrio porteño de Liniers de la Basílica de Nuestra Señora de Luján, patrona del país.
La caminata comenzará el sábado 4 de octubre a las 10 de la mañana desde el Santuario de San Cayetano (Cuzco 150, Liniers).
El recorrido, que año tras año convoca a multitudes, atravesará los municipios de Morón, Merlo, Moreno y General Rodríguez, hasta empalmar con la Ruta Nacional 7 rumbo a la ciudad de Luján.
Como suele suceder, muchos peregrinos optarán por iniciar la marcha desde la estación de tren de Liniers, punto de encuentro para quienes llegan desde distintos barrios y localidades.
La magnitud de la peregrinación exige un despliegue coordinado de asistencia sanitaria, seguridad y logística. El Gobierno de la provincia de Buenos Aires anunció un operativo especial que involucra a seis ministerios y a los municipios del recorrido.
“Vamos a estar junto a cada peregrino a lo largo del camino de fe, amor y esperanza que recorrerán hasta llegar al encuentro de nuestra Patrona”, destacó Cristina Álvarez Rodríguez, jefa de Asesores del gobernador Axel Kicillof.
El cronograma litúrgico es otro de los ejes de la peregrinación. El sábado 4 de octubre habrá misas dentro de la Basílica a las 7 y 8, mientras que en la Plaza Belgrano se celebrarán oficios a las 9.30, 11, 13, 15, 17, 19, 20.30, 22 y 23.30.
El domingo 5 de octubre continuarán las celebraciones en la plaza desde la 1 de la madrugada, con misas cada 90 minutos. En la Basílica se realizarán a las 9.30, 11, 13, 15, 17 y 19. La misa central será presidida por el Arzobispo de Buenos Aires, quien dará la bendición a los peregrinos.
Una tradición que crece cada año
Desde su primera edición en 1975, la Peregrinación Juvenil a Luján no dejó de crecer. Lo que nació como una iniciativa juvenil se transformó en una verdadera tradición que trasciende generaciones y fronteras.
Cada primer fin de semana de octubre, miles de personas vuelven a poner el cuerpo y el corazón en movimiento, guiados por la fe y la esperanza.
Y este 2025 no será la excepción: una vez más, Luján se prepara para recibir a los caminantes que llegan desde distintos puntos del país, en un gesto colectivo de espiritualidad, identidad popular y compromiso solidario. (TN)



















