
Un productor agropecuario fue condenado a un año de prisión de ejecución condicional como autor del delito de amenazas agravadas por haber sido cometidas con un arma, en perjuicio de un veterinario del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) que había acudido a su establecimiento rural para realizar tareas de vacunación.
El hecho se registró en un campo ubicado en la zona rural de Alpachiri, hasta donde llegaron tres médicos veterinarios del organismo, entre ellos un supervisor de zona. Según se acreditó en la causa, cuando los vio, Darío Ariel Girbal (62 años) le manifestó al supervisor que lo “cagaría matando”, mientras exhibía un arma de fuego larga que llevaba colgada en la espalda. Ante la amenaza, los profesionales se retiraron del lugar sin poder cumplir con su labor.
Tres semanas más tarde, el imputado fue interceptado nuevamente en el establecimiento en posesión de una carabina Magnum, careciendo de la documentación correspondiente para su tenencia conforme a la normativa vigente. El arma fue entregada voluntariamente por el acusado luego de ser formalizado por las amenazas.
La sentencia fue dictada por el juez de control de General Acha, Diego Ariel Asin, quien homologó un acuerdo de juicio abreviado presentado de manera conjunta por el fiscal Héctor David López, los defensores particulares José Luis Orozco y Casandra González, y el propio Girbal, quien reconoció la autoría del hecho. El denunciante también prestó su consentimiento durante la audiencia en la que se explicaron los alcances del acuerdo.
Además de la pena en suspenso, el magistrado le impuso al productor una serie de reglas de conducta por el término de dos años: fijar residencia, someterse al cuidado del Ente de Políticas Socializadoras, no mantener contacto con la víctima, abstenerse de usar estupefacientes o abusar de bebidas alcohólicas y cumplir 120 horas de trabajos comunitarios para la Municipalidad de Alpachiri, distribuidas en 10 horas semanales durante tres meses.

















