
La crisis en el sector alimenticio suma un nuevo capítulo. La firma Georgalos notificó este lunes el inicio de un nuevo período de suspensiones bajo el artículo 223 bis por “falta de trabajo”, medida que implica una reducción del 20% en los salarios de los empleados alcanzados.
La decisión llega luego de que, a fines de 2025, la compañía suspendiera a la totalidad de sus 600 operarios, en un contexto de fuerte caída del consumo. Sin embargo, esta nueva etapa encendió alarmas dentro de la planta, ya que —según denuncian los trabajadores— incluye a empleados con décadas de antigüedad y a representantes gremiales, lo que interpretan como un posible anticipo de despidos definitivos.
El “efecto Brasil”
Desde la conducción empresaria sostienen que el principal problema es el derrumbe del consumo interno, aunque en las asambleas de planta el diagnóstico incorpora otro factor: la apertura de importaciones de alimentos impulsada por el Gobierno nacional.
Entre los puntos que generan mayor preocupación se destacan:
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Competencia desigual: el ingreso de golosinas brasileñas a bajo costo estaría desplazando producción local de las góndolas.
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Señales del sector: la situación de Georgalos se suma al reciente cierre de la fábrica de alfajores La Paila en Córdoba y a la venta forzada de la empresa que elaboraba los caramelos “No hay plata”, afectada por la caída de ventas.
Clima de máxima tensión
En la planta de Victoria el malestar es creciente. Operarios cuestionan la “pasividad” del Sindicato de la Alimentación y denuncian que la empresa estaría utilizando el adelantamiento compulsivo de vacaciones como un mecanismo de ajuste encubierto.
El caso de Georgalos se inscribe en un escenario más amplio de dificultades industriales. Mientras compañías como Fate atraviesan procesos de cierre y la histórica Pauny ingresa en zona crítica, el sector de las golosinas —tradicional emblema del consumo popular argentino— advierte que el actual esquema económico podría profundizar la pérdida de actividad.
Por ahora, el futuro inmediato de la firma permanece abierto y bajo fuerte seguimiento sindical.

















