El cierre de Papelera del Sur, que deja sin empleo a unos 160 trabajadores de Tornquist, provocó este viernes un particular encuentro radial entre el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, y el secretario general del sindicato papelero, Gustavo Lanaro, durante una entrevista con La Brújula 24.
Mientras el dirigente gremial describía desde Tornquist la angustia de los empleados y sus familias, el funcionario provincial se comunicó con la radio y confirmó la intervención del Ministerio de Trabajo, que convocó a una audiencia para las 11 en Bahía Blanca.
«Estamos en una situación sumamente adversa en términos de industria», sostuvo Correa, quien cuestionó la política económica del Gobierno nacional y advirtió sobre las consecuencias de la apertura de importaciones para la producción bonaerense.
El ministro explicó que la Provincia intervino de oficio después de conocerse la decisión empresarial y que también mantiene conversaciones con el Ministerio de Producción para evaluar posibles alternativas.
«Lo que le exigimos a la empresa es la responsabilidad social que tiene para con toda la comunidad», expresó Correa, quien manifestó su expectativa de que los representantes de la firma participen de la audiencia y den explicaciones sobre el cierre.
Además, destacó la actitud de los trabajadores y cuestionó que la comunicación de una decisión de semejante magnitud haya quedado en manos de los representantes sindicales.
Lanaro, que escuchaba las declaraciones del funcionario, agradeció la intervención provincial y coincidió en la necesidad de que la compañía asuma su responsabilidad.
«Esperemos que la fábrica realmente se presente, porque creo que se tendría que presentar», manifestó el dirigente, quien recordó que durante los últimos años los empleados aceptaron suspensiones y reducciones salariales para intentar preservar sus fuentes laborales.
En ese sentido, expresó su malestar por la falta de instancias de negociación antes de anunciar el cierre definitivo.
«Nosotros cuando había que poner el hombro lo pusimos y ahora que estamos dispuestos a seguir haciéndolo, la fábrica realmente decide importar», cuestionó.
Lanaro explicó que la planta producía cartulina reciclada utilizada en envases de alimentos y medicamentos, y aseguró que el grupo empresario mantendrá en funcionamiento otras instalaciones dedicadas a la impresión.
«Solamente lo que cerramos somos nosotros, o sea, cierra la fábrica de papel, de cartulina. Ellos van a seguir imprimiendo», señaló, al sostener que la compañía optó por reemplazar la producción local con materia prima importada.
Durante la conversación, Correa también vinculó el caso con la situación de otras industrias bonaerenses y advirtió que el cierre de establecimientos productivos tiene consecuencias que exceden a los trabajadores directamente afectados.
Por su parte, Lanaro recordó que la fábrica tiene alrededor de 60 años de historia en Tornquist y que atravesó numerosas crisis económicas, incluida la pandemia, sin llegar a una decisión semejante.
«La impotencia y la bronca es que la fábrica, cuando empezamos a tener problemas, nos llamó enseguida para empezar a hablar de suspensiones porque los números no cerraban», relató.
El dirigente reconoció que todavía mantienen la esperanza de revertir la situación, aunque expresó sus dudas sobre la voluntad de la empresa de continuar produciendo en la localidad.
Antes de finalizar su participación, el ministro envió un mensaje de acompañamiento al secretario general y destacó la responsabilidad que asumió frente a sus compañeros en uno de los momentos más difíciles de la historia de la papelera.
La audiencia convocada por el Ministerio de Trabajo será la primera instancia formal para analizar el conflicto y determinar si existe alguna alternativa que permita evitar el cierre definitivo de una de las principales fuentes de empleo privado de Tornquist. (LB24)


















