La posibilidad de evitar el cierre definitivo de Papelera del Sur sufrió un nuevo revés este viernes, luego de que los representantes de la empresa ratificaran su decisión de poner fin a la actividad industrial en Tornquist, pese a las alternativas de asistencia ofrecidas durante una audiencia en el Ministerio de Trabajo bonaerense.
«La verdad que en el Ministerio no nos fue muy bien. La fábrica tiene una postura muy firme de seguir con el cierre de sus puertas», confirmó Gustavo Lanaro, secretario general del Sindicato de Papeleros.
El encuentro había sido convocado por las autoridades provinciales para intentar encontrar una salida al conflicto que amenaza con dejar sin empleo a unos 160 trabajadores y que provocó una profunda conmoción en la localidad.
Según explicó el dirigente sindical, durante la reunión se plantearon distintas alternativas para sostener el funcionamiento de la planta, con la participación del Ministerio de Trabajo, representantes gremiales y autoridades municipales y provinciales. «Se le demostró de parte del Ministerio y obviamente de la parte sindical, y el tema del gobierno local y de Provincia, brindándole ayuda, y no quieren saber nada», lamentó Lanaro.
Pese a la falta de avances, los representantes de los trabajadores consiguieron una prórroga hasta el próximo jueves 12 de noviembre, cuando se realizará una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo.
El sindicato solicitó especialmente que en ese encuentro participen los propietarios del grupo Interpack, al que pertenece Papelera del Sur, para intentar abrir una instancia de negociación con quienes tienen la decisión final sobre el futuro de la fábrica.
«Lo único que conseguimos es que nos den una prórroga hasta el jueves y volver a hacer otra audiencia en el Ministerio. Le pedimos por favor que bajen los empresarios, los dueños del grupo Interpack», explicó.
En ese sentido, Lanaro planteó la posibilidad de reducir impuestos y tasas, además de analizar alternativas desde el sector sindical, incluso mediante algún acuerdo por convenio. La intención es poner sobre la mesa distintas herramientas que permitan sostener la actividad y evitar la pérdida de los puestos de trabajo.
Sin embargo, el propio Lanaro reconoció que las perspectivas de alcanzar un acuerdo son poco alentadoras. «Obviamente, no con muchas expectativas», admitió.
La situación representa un nuevo golpe para los trabajadores, que durante los últimos 2 años y medio atravesaron suspensiones periódicas y reducciones de la actividad con la esperanza de preservar sus fuentes laborales.
Como informó La Brújula 24, la compañía comunicó el jueves su decisión de cerrar la planta, dedicada a la fabricación de cartulina reciclada utilizada para envases de alimentos y medicamentos. Según explicó el sindicato, el grupo empresario mantendría operativas sus instalaciones de impresión en Buenos Aires y recurriría a materia prima importada.
La decisión también generó preocupación en las autoridades municipales. La intendenta Estefanía Bordoni advirtió que la desaparición de una industria con más de 60 años de historia tendrá consecuencias sobre comercios, proveedores y otras actividades económicas de Tornquist.
Durante la mañana de este viernes, el ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, había confirmado en diálogo con La Brújula 24 la intervención de la Provincia y reclamado a la empresa que asumiera su responsabilidad frente a la comunidad.
Sin embargo, la primera audiencia concluyó sin un acuerdo para garantizar la continuidad de la producción, por lo que las expectativas quedaron depositadas en la reunión del próximo jueves.
Mientras tanto, la incertidumbre continúa para las 160 familias que dependen de una de las principales fuentes de empleo privado de Tornquist, donde los trabajadores insisten en que su prioridad no es cobrar una indemnización, sino conservar sus puestos laborales.
(LB24)


















