La empresa láctea Verónica, una de las más tradicionales del sector alimenticio en Argentina, atraviesa por estos días una crisis sin precedentes. Con plantas en la provincia de Santa Fe, la firma no abona los sueldos completos desde marzo de este año a sus 700 trabajadores, quienes han comenzado a recibir ayuda del gremio para poder comer y afrontar situaciones críticas en sus hogares.
El desgarrador testimonio de Rodolfo Rodríguez, delegado de los trabajadores, conmovió a la audiencia de Radio con Vos durante una entrevista con el periodista Ernesto Tenembaum. “Hoy hay compañeros que no tienen para comer. Ayer el gremio los ayudó con aportes económicos”, expresó, quebrado por la angustia.
Rodríguez relató también situaciones dramáticas que atraviesan muchas familias: “Hay trabajadores con hijos con tratamientos oncológicos y no pueden pagar la prepaga”, denunció. Además, agregó que varios empleados han tenido que hacer volver a sus hijos que estudiaban en otras localidades porque ya no pueden afrontar los gastos de alquiler ni alimentación. “Más allá de ser una tragedia económica, esto es también una tragedia cultural. Hay familias que soñaban con el primer graduado universitario y ahora deben abandonarlo todo”, lamentó.
La crisis es más alarmante aún si se tiene en cuenta el rendimiento que la empresa tuvo durante la pandemia. Según Rodríguez, “Verónica alcanzó récords de producción mientras otras empresas reducían su actividad”. En ese momento, las plantas procesaban más de un millón de litros de leche, mientras que actualmente esa cifra se redujo a apenas 200 mil litros. El delegado denunció la falta de predisposición de los dueños para revertir la situación.
En su testimonio, Rodríguez también dejó ver la crudeza de su vida cotidiana:
“Con mi mujer, llegamos a la noche y dejamos que coman las nenas. Lo poquito que nos queda de comida lo estamos guardando, porque sabemos que esto se va a poner peor”.
La situación en Verónica representa una bomba social a punto de estallar. La comunidad de la región, profundamente ligada a la empresa, sufre las consecuencias directas del deterioro del empleo formal y de la ausencia de una política empresarial clara para enfrentar la crisis.
Mientras tanto, los trabajadores esperan una intervención urgente de las autoridades provinciales y nacionales, que hasta el momento no han anunciado medidas concretas. El temor de los empleados es claro: que la empresa cierre definitivamente sus puertas, dejando a cientos de familias sin sustento y a un pueblo sin futuro.
(Diario de Rivera, con información de Infocielo)



















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