Los datos actualizados del Registro Nacional de las Personas (RENAPER) muestran el crecimiento de la longevidad en Argentina: actualmente viven en el país más de 8.400 personas mayores de 100 años. De ese total, aproximadamente el 75% son mujeres.
En el caso de los llamados supercentenarios, es decir, aquellas personas que superan los 110 años, la cantidad se reduce a apenas un par de decenas.
El fenómeno se desarrolla en paralelo con el crecimiento sostenido de la esperanza de vida registrado durante el último siglo. A comienzos del siglo XX, el promedio de vida en Argentina se ubicaba alrededor de los 45 años.
Con la incorporación de importantes avances sanitarios, como el desarrollo de la penicilina, la expansión de las redes de agua potable, las campañas masivas de vacunación y la consolidación del sistema de salud pública, entre las décadas de 1960 y 1980 la esperanza de vida experimentó un salto significativo y se ubicó en torno de los 65 a 70 años.
Posteriormente, hacia 2020, los avances en medicina de alta complejidad, los tratamientos cardiovasculares y un mayor acceso a diagnósticos permitieron que el promedio nacional superara los 75 años.
La pandemia de COVID-19 provocó una disminución temporal de entre uno y dos años, aunque posteriormente la esperanza de vida volvió a recuperarse y actualmente se encuentra cerca de los 77 años. El promedio alcanza los 79 años entre las mujeres y los 72,5 años entre los hombres.
Buenos Aires concentra la mayor cantidad de centenarios
La provincia de Buenos Aires presenta características demográficas particulares vinculadas con el envejecimiento y la longevidad extrema.
Actualmente, en territorio bonaerense viven unos 3.000 mayores de 100 años, una cifra que representa entre el 35 y el 40% de los centenarios del país.
Al igual que ocurre a nivel nacional, las mujeres son amplia mayoría y representan casi el 80% de las personas centenarias.
En cuanto a la esperanza de vida, en la provincia alcanza los 75,4 años para los varones y los 80,8 años para las mujeres.
La distribución de la población mayor responde a distintas realidades. Por un lado, se encuentran los grandes aglomerados urbanos, caracterizados por un mayor poder adquisitivo y una amplia infraestructura sanitaria. Por otro, aparecen distritos rurales y localidades de la costa atlántica, donde diferentes características demográficas y sociales contribuyen a elevar la proporción de adultos mayores.
Adolfo Alsina, entre los distritos con mayor envejecimiento
Dentro del interior bonaerense, varios municipios rurales presentan un índice de envejecimiento muy superior a la media provincial.
Entre ellos se encuentra Adolfo Alsina, junto con Coronel Pringles, Gonzales Chaves, San Cayetano y Carlos Tejedor.
Según los datos aportados, este fenómeno está relacionado con una combinación de factores que incluye una alta esperanza de vida en las zonas rurales y el éxodo de jóvenes hacia ciudades universitarias, lo que modifica progresivamente la estructura etaria de las comunidades.
De esta manera, Adolfo Alsina aparece dentro de un grupo de municipios del interior bonaerense donde la presencia relativa de adultos mayores adquiere un peso demográfico significativo.
El fenómeno del envejecimiento poblacional no implica solamente una mayor cantidad de personas que alcanzan edades avanzadas, sino también una transformación de la composición de las comunidades y de las necesidades vinculadas con salud, servicios, infraestructura y políticas destinadas a los adultos mayores.
Vicente López, San Isidro y Mar del Plata
En el conurbano bonaerense, los municipios que presentan los índices más elevados de población longeva son Vicente López y San Isidro.
Vicente López posee, además, la edad media más alta de toda la provincia, con 41 años de promedio, y junto con San Isidro registra elevados índices de envejecimiento y sobreenvejecimiento. Este último indicador contempla la proporción de personas mayores de 80 y 100 años sobre el total de adultos mayores.
En el interior provincial, en tanto, Mar del Plata se destaca por ser, en números absolutos, la ciudad con mayor cantidad de personas centenarias y nonagenarias.
Entre las razones mencionadas aparece la elección de numerosos jubilados de trasladarse a esa ciudad para transitar su retiro cerca del mar.
Los datos reflejan así un proceso demográfico de largo plazo: mientras la esperanza de vida continúa aumentando, distintos municipios bonaerenses —entre ellos Adolfo Alsina— presentan una estructura poblacional cada vez más envejecida, con una creciente presencia de personas que alcanzan edades avanzadas.
(Con información de DIB)


















