
En Corrientes, una resolución judicial captó la atención nacional por su carácter inusual y su fuerte carga simbólica. La jueza de Familia, Niñez y Adolescencia N°4, Carolina Macarrein, ordenó a un padre leer El Principito como parte de una medida destinada a que reflexione sobre su rol y el vínculo con sus hijos.
El hombre había solicitado cesar con el pago de la cuota alimentaria a su hija de 21 años, argumentando que tenía vencido el certificado de discapacidad. La magistrada rechazó de plano el pedido y señaló que la actitud del progenitor evidenciaba una “falta de empatía y de corazón” hacia su familia.
El fallo: más allá de lo económico
En su resolución, Macarrein remarcó que la paternidad no se limita a cumplir con una obligación material, sino que implica acompañar, comprender y sostener emocionalmente a los hijos, en especial cuando atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Como medida pedagógica, dispuso que el hombre leyera El Principito —la célebre obra de Antoine de Saint-Exupéry publicada en 1943—, que transmite valores vinculados al amor, la amistad y el cuidado de los lazos afectivos.
El próximo 26 de agosto, el progenitor deberá presentarse en el juzgado para explicar qué comprendió del libro y qué enseñanza rescata de su lectura.
“Lo esencial es invisible a los ojos”
La jueza sostuvo que eligió esta obra porque “las obligaciones parentales no se cumplen solo con dinero, sino también con amor, comprensión y presencia”.
“Recordar que lo esencial es invisible a los ojos ayuda a comprender que lo fundamental para los hijos no es lo material, sino el cuidado y el afecto”, remarcó Macarrein.
Claves que transmite El Principito
El fallo también buscó resaltar los valores que contiene el libro de Saint-Exupéry:
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Amistad y vínculos genuinos: los lazos se construyen con tiempo, cuidado y dedicación.
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Amor y responsabilidad: amar implica cuidar y hacerse cargo del otro.
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Mirada infantil y curiosidad: rescata la capacidad de asombro y la creatividad.
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Crítica a la vanidad: invita a evitar excesos como la soberbia y la avaricia.
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Valor de lo esencial: lo importante no siempre es visible ni material.
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Sencillez y gratitud: enseña a apreciar la belleza de lo simple.
Este fallo, sin precedentes en el país, deja un mensaje claro: ser padre no es solo cumplir con un deber económico, sino también estar presente desde el afecto, la empatía y la responsabilidad emocional.

















