
Un tiempo le fue a suficiente a San Lorenzo para asegurar el pase en la Copa Argentina. En medio de aguas turbulentas, ya sin Ayude, el no de Guede y el interinato de Capobianco, el Ciclón hizo los deberes y aseguró la bocha. En uno de esos partidos donde hay muy poco para ganar y todo para perder, la goleada ante el Deportivo Rincón de Neuquén le regaló tiempo a la dirigencia para seguir en la búsqueda de un técnico y darle al menos un partido más al actual de Reserva. No es poca cosa. Otro batacazo, luego de haberse comido cinco con Defensa en el NG, hubiese significado una eliminación prematura y un incendio. Pero el fuego no llegó.
Con mucho fútbol y aprovechando a un rival que sin jerarquía salió a defender demasiado alto para proponer un bloque compacto, a San Lorenzo se le hizo todo muy simple en la noche de Quilmes. Lo que mejor le puede pasar a un equipo grande es encontrarse con uno menor dispuesto a jugar al palo y palo.
Hasta los 20 minutos, los del Ascenso habían intentando llegar hasta Gill. Pero el libreto del Ciclón estaba claro. Y enseguida lo comprendió. Pases largos a la espalda de la defensa para encontrar estancias por donde atacar. Así, por caso, llegaría el 2-0, con una subida de De Ritis sin nadie que lo marcara y un centro para que Vietto sacara un gran zurdazo a la carrera que se clavó en un ángulo. Antes, el propio ex Racing había ejecutado a la perfección un tiro libre para el cabezazo de Corujo. Y antes del cierre del primer tiempo, un remate de Gulli encontró un desvío para el tercer gol y partido totalmente liquidado en apenas 45 minutos. Panorama ideal para un equipo que había llegado golpeado, con dudas y sin técnico al debut en la Copa Argentina, siempre dispuesta a dar sorpresas.
El segundo tiempo, indefectiblemente, se hizo largo. Demasiado largo. San Lorenzo bajó el ritmo porque ya tenía el partido cerrado y Deportivo Rincón fundió motor cuando todavía faltaba media hora para que terminara. Con un parate de cuatro meses encima, los del Federal A recién arrancarán su torneo luego de esta derrota y la inactividad se notó. El plan de no darle espacios a un equipo de Primera se terminó pagando caro. Tanto por el resultado como por el físico, que le pasó factura a jugadores (algunos veteranos) que no están acostumbrados a jugar con tanta intensidad. De ahí que se vieron a varios elongando y otros que directamente tuvieron que pedir el cambio. Por caso, el central Herrera y el lateral izquierdo Díaz tienen 37 años y luego ingresó Inda, con 40 pirulos.
Ante tamañas diferencias, sólo hubo que esperar que llegaran más goles y el final. A los 35’, el ingresado Hernández llegó al fondo y centró para la aparición de Cuello, quien puso el 4-0. Luego, Reali la picó para el 5-0. Para ese entonces ya habían salido jugadores como Vietto, Gulli y Auzmendi para darle aire fresco a la delantera, que lo aprovechó.
Con el ánimo renovado, y a la espera de un nuevo técnico, San Lorenzo avanzó en Copa Argentina y ahora jugará contra Riestra, en duelo de equipos de Primera. (Ole)

















