El Tribunal Oral Federal de Tucumán condenó a 12 años de prisión al ex capitán del Destacamento de Inteligencia N°142 del Ejército Carlos Alberto Vega por su participación en la sustracción, retención y ocultamiento del nieto recuperado N°128, Marcos Eduardo Ramos, y de su hermano Elías Ismael Suleimán, además de la alteración de sus identidades.
Los jueces Ana Carina Farías, Cristina Edith Giordano y Federico Bothamley consideraron que los hechos, ocurridos durante la última dictadura cívico-militar, constituyeron crímenes de lesa humanidad. El juicio había comenzado en junio pasado y tuvo a Vega como único acusado, debido a los fallecimientos de otros imputados durante la tramitación de la causa.
Según informó el portal del Ministerio Público Fiscal, Vega fue declarado partícipe necesario de la sustracción, retención y ocultamiento de ambos hermanos, quienes eran menores de 10 años, y de haber hecho incierto el estado civil de Elías y alterado el de Marcos. Abuelas de Plaza de Mayo intervino en el proceso como parte querellante.
La fiscalía había pedido 17 años de prisión efectiva en una unidad penitenciaria, pero el tribunal fijó una pena de 12 años y dispuso que su cumplimiento sea controlado mediante un dispositivo electrónico.
La sentencia también ordenó avanzar con una reparación integral para las víctimas, garantizar la continuidad de sus tratamientos psicológicos y realizar las gestiones necesarias para aplicar las leyes reparatorias vigentes. Los fundamentos serán difundidos el próximo 26 de agosto.
El caso se remonta a diciembre de 1976, cuando Marcos, de cinco meses, y Elías, de ocho años, fueron secuestrados por personal militar en una vivienda del barrio San Cayetano, en San Miguel de Tucumán.
Su madre, Rosario del Carmen Ramos, militante del PRT-ERP, había sido secuestrada días antes por tercera vez. Existen indicios de que fue llevada al centro clandestino de detención que funcionó en la Compañía de Arsenales “Miguel de Azcuénaga”. Continúa desaparecida.
Tras el operativo, los hermanos fueron trasladados a un inmueble de Tafí Viejo, donde fueron separados.
Elías fue llevado después a una vivienda de la capital tucumana, donde sufrió malos tratos, amenazas e intentos de supresión de su identidad. A los ocho años logró escapar y caminó más de 20 cuadras hasta la terminal de ómnibus, donde encontró a un tío que trabajaba en una boletería, y pudo reencontrarse con su familia.
Marcos, en cambio, permaneció apropiado. Fue entregado a Víctor Lucio Sánchez, alias “Pecho i Tabla”, agente civil de inteligencia vinculado al Destacamento N°142. Fue inscripto falsamente como hijo biológico de Sánchez e Ilda Agustina Sánchez, con el nombre de Marcelo Ariel Sánchez.
La acusación sostuvo que Vega, por sus funciones en inteligencia y contrainteligencia y por su vínculo con Sánchez, tuvo una intervención necesaria en los hechos.
Durante el mismo operativo también fueron secuestrados Hugo Demetrio Castro y su hijo Juan Carlos, de 12 años, quienes cuidaban a los hermanos. Ambos fueron llevados al Arsenal. Los restos de Hugo Castro fueron posteriormente identificados en el Pozo de Vargas, mientras que su hijo recuperó la libertad meses después.
Marcos recuperó su identidad en agosto de 2018, cuando un análisis del Banco Nacional de Datos Genéticos confirmó su vínculo materno con Rosario del Carmen Ramos.
En junio pasado, nuevos estudios genéticos permitieron establecer con una compatibilidad del 99,99% su vínculo paterno con Pastor Dante Campos, también desaparecido, y completar así la reconstrucción de su identidad biológica.
En su resolución, el tribunal remarcó que la búsqueda e identificación de las personas apropiadas durante el terrorismo de Estado constituye una “obligación permanente del Estado argentino” y recomendó preservar y fortalecer los organismos y archivos vinculados con el derecho a la identidad.
(Infobae)


















