El Gobierno nacional oficializó un recorte de más de $ 63 mil millones en el presupuesto del Ministerio de Salud, una medida que impacta sobre programas vinculados a medicamentos, enfermedades transmisibles, tratamientos de alto costo y transferencias a provincias.
La reducción fue incluida en la decisión administrativa 20/2026, publicada esta semana, que dispuso una poda del 2% para todas las áreas de la Administración Pública Nacional.
Aunque desde la cartera que conduce Mario Lugones sostienen que el objetivo es “ordenar la inversión sanitaria” y evitar superposiciones.
El ajuste en números
Según datos del sitio oficial Presupuesto Abierto, Salud tenía asignados originalmente $ 7,4 billones para 2026. Tras distintas modificaciones presupuestarias, el monto vigente quedó en $ 6,66 billones. De ese total, hasta mediados de mayo se había ejecutado apenas el 31,5%.

El nuevo recorte afecta tanto gastos corrientes como programas específicos y organismos descentralizados del sistema sanitario nacional.
Desde el Ministerio, en diálogo con Clarín, afirmaron que la decisión apunta a “priorizar prestaciones de mayor impacto” y “corregir estructuras que durante años funcionaron sin criterios claros de evaluación”.
Medicamentos y tratamientos de alto costo
Uno de los mayores ajustes impactó sobre el programa de Acceso a Medicamentos, Insumos y Tecnología Médica, que sufrió una reducción cercana a los $ 20 mil millones.
El presupuesto vigente para ese programa quedó en $ 145.629 millones, aunque hasta mayo se había ejecutado poco más de $ 47 mil millones.
Además, el área específica de tratamientos oncológicos y medicamentos de alto costo perdió $ 5.000 millones. Según los datos oficiales, de los $ 10 mil millones actualmente disponibles sólo se ejecutó el 6,2%.
Desde el Ministerio refuerzan la idea de que no habrá un perjuicio a los pacientes porque se optimizaron gastos con las compras centralizadas desde Nación. Sin embargo, quizás tenga sentido mirar de cerca la continuidad de distintos subprogramas que penden de esta sensible área.
Por ejemplo, el Banco de Drogas Oncológicas y Especiales, el de Provisión de Medicamentos Esenciales, Insumos y Tecnología; los Tratamientos para Patologías Especiales y de Alto Precio; la Asistencia al Paciente Trasplantado; la Provisión de Medicamentos, Insumos y Tecnologías por Orden Judicial y Amparos. Además el de Acciones vinculadas con Procesos de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y el de Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus Derivados y Acceso a Tratamientos.
El director del Instituto de Política, Economía y Gestión en Salud (IPEGSA), Rubén Torres, advirtió que las jurisdicciones con menos recursos podrían enfrentar mayores dificultades: Lo que me preocupa son tres cosas: la desaparición del plan Remediar, que impacta de forma directa en el bolsillo de los más pobres; la disminución de los presupuestos para el Incucai, o sea para trasplantes, y en el área de cáncer, que se vincula a la compra de tratamientos de alto costo”, expresó en diálogo con Clarín.
Salud sexual y anticonceptivos
El programa de Desarrollo de la Salud Sexual y la Procreación Responsable sufrirá un recorte de $ 900 millones. Desde hace meses los profesionales de la salud advierten dificultades en la distribución de preservativos y anticonceptivos.
En la misma línea, el ya golpeado sector (por los recortes de personal que repercutieron en 2025) de respuesta al VIH, Infecciones de Transmisión Sexual, Hepatitis Virales, Tuberculosis y Lepra sufrirá una poda de $ 800 millones.
Habrá golpes en el bolsillo en otros organismos ligados a Salud: la Sedronar, el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai), el Instituto ANLIS-Malbrán, la Superintendencia de Servicios de Salud y la Administración Nacional de Establecimientos de Salud, organismo creado en julio de 2025 como promesa ordenadora frente a las protestas en hospitales nacionales en reclamo por despidos y sueldos despreciables a los residentes. Sufrirá un recorte de $ 3.195 millones.
Desde el Ministerio de Salud insisten en que las prestaciones no serán suspendidas y que la estrategia apunta a “optimizar compras y ordenar el sistema”. Sin embargo, referentes del sector sanitario advierten que el impacto podría comenzar a reflejarse en el acceso a medicamentos, tratamientos y programas preventivos durante los próximos meses. (La Voz)


















