
A la hora de diseñar su futuro, los puanenses María Sol Stiep y Agustín Vissani, optaron por una profesión que les permitiera trabajar de forma remota y cumplir con un íntimo anhelo que hace dos años comenzaron a hacer realidad: viajar juntos por el mundo.
Ambos con perfil informático, ellas egresó de la UNS en 2021 como Licenciada en Ciencias de la Computación y él se graduó en el Instituto Juan XXIII, como Analista en Sistemas, en 2022, también, desde hace un tiempo, comparten la pasión por conocer distintas culturas.
Con el título en mano y abiertos a las oportunidades que se presentaran (no tenían un destino fijo o decidido) empezaron a evaluar opciones, preparar la documentación necesaria para viajar en regla y ahorrar al máximo.
En 2023 aplicaron para el Working Holiday en Países Bajos, un visado que permite a los jóvenes viajar y trabajar en un país extranjero por un período determinado. Había solo 200 lugares y lo lograron.
Tomaron un vuelo, “cruzaron el charco” y allí comenzó la aventura. Luego, vivieron en Italia y actualmente están haciendo base en España. Agustín nunca había salido de Argentina.
Desde entonces visitaron 13 países: Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Bélgica, Italia, España, Portugal, Marruecos, Croacia, Eslovenia, Francia, Alemania y Suiza.
Hoy comparten sus experiencias en el canal de YouTube Mate Nómade y en sus redes sociales.
Juntos desde hace 12 años, (se pusieron de novios cuando cursaban la secundaria en la Escuela Técnica de Puan con orientación en informática) se plantearon un firme objetivo que cumplieron y les permitió avanzar: obtener sus títulos universitarios para estar listos para la aventura.
Una inspiración. Sol comentó que su papá y su pareja Aldi fueron dos grandes motivadores ya que ellos hicieron varios viajes y uno que los marcó especialmente: fueron de Puan a Alaska en “La Mechi”, una Wolskvagen 98.

“Siempre nos mostraban fotos, videos, nos contaban anécdotas y eso nos encantaba. Hasta que con Agus empezamos a tener nuestros primeros viajes solos a Monte Hermoso, al sur y en 2021, nos fuimos en La Mechi en nuestra primera experiencia como rodanteros”, contó.
–¿Siempre quisieron viajar o, mejor dicho, vivir viajando?
–Sol: Por mi parte desde chiquita siempre fui muy aventurera. Me encantaba viajar. Aprovechaba al máximo cada viaje, tanto irme de vacaciones con la familia como los viajes del colegio y con el Club Independiente de Puan, donde practicaba hockey. Pero el click fue con el viaje de los 15. Ahí dije: ‘Yo quiero esto’. Volví y les dije a mis papás: ‘Quiero viajar, conocer lugares, gente, culturas. Me apasiona y lo disfruto mucho. Ahí surgió la idea formal y el planteo de que era mi sueño. Por eso elegí una profesión que me permite viajar trabajando y vivir viajando.
–Agus: En mi caso la oportunidad de viajar se dio gracias a la motivación de Sol. Yo no me veía como una persona con posibilidades de conocer varios lugares, pero ella siempre me transmitió sus experiencias y ganas de viajar. Esas ganas suyas se transformaron también en mis ganas e juntos buscamos profesiones que nos permitieran trabajar y viajar”, agregó.
–¿A qué se dedican mientras viajan?
–Agus: Yo estoy trabajando como Quality Assurance Software, que significa Asegurador de la Calidad del Software. Mi trabajo es en España pero me permite viajar.

–Sol: Mi puesto es Senior Software Engineer, es decir, Ingeniera de Software. También es un trabajo remoto en una empresa de España.
–¿Cómo es la rutina cotidiana?
–Sol: Hoy es un poco más normal, más estable. Cuando recién migramos era más desorganizada o desestructurada. Hace un año decidimos hacer base en España, en parte por conocer como es la vida en este país y en parte para tener un lugar donde poder dejar nuestras cosas y viajar más livianos por Europa.
Hasta el momento viajábamos con todas nuestras cosas en las mochilas y valijas. Era literalmente “llevar la vida en la valija”. Eso se nos hizo pesado y buscamos seguir recorriendo de otra manera.
Hoy, durante la mañana, intentamos mantener un horario de oficina, aunque no es una exigencia de las empresas en las que trabajamos, que son sumamente flexibles. Por la tarde y los fines de semana visitamos lugares en las ciudades que vamos conociendo. A veces nos vamos una o dos semanas a un nuevo país y trabajamos desde ahí.
–¿Cuál es el mayor desafío y barreras de este estilo de vida?
–Sol: Hay muchos desafíos: el que más nos pesa es estar lejos de la familia. Es difícil intentar mantenerte lo más cercano posible cuando nos separan 12 mil kilómetros. A veces se vuelve pesado pero se compensa con todo lo que nos gusta.
Una de las mayores barreras cuando migramos fue el idioma. Teníamos una base de inglés pero el idioma nos resultó una pared gigante. Paso a paso fuimos aprendiendo. Igual, de alguna manera, terminás comunicándote. Otro desafío es tener los documentos en regla y resolver trámites como alquilar departamentos hasta conocer las leyes de cada país, abrir cuentas bancarias y sacar chips para nuestros teléfonos celulares o el carnet de conducir. En cada país todo es diferente.

Además siempre aparecen situaciones inesperadas y es difícil resolverlas cuando no estás en el país en que naciste, pero esos desafíos terminan siendo objetivos cumplidos y parte de lo lindo de viajar. Siempre nos hicieron crecer, nos nutrieron, nos abrieron la mente y lo valoramos un montón.
–¿Y lo más lindo de vivir viajando?
–Sol: Es todo. Nos encanta cruzar fronteras, amamos desde la montaña hasta el lago y la cultura de cada país, de cada lugar, la gastronomía, probar cosas nuevas, y la ideología, conocer en cada sitio gente que te abre puertas. De repente estar viendo un atardecer en una playa y que alguien te pida una foto y eso se transforme en una conversación gigante que no imaginabas y que suma un montón a la experiencia.
–¿Cómo surgió la idea de tener un canal de YouTube y por qué lo llamaron Mate Nómade?
–Agus:: La idea de abrir el canal de Youtube comenzó para compartir nuestras experiencias y lugares que íbamos conociendo a familiares y amigos, para que sea una especie de historial de vida nuestra. Me encanta la edición y hasta quise estudiar diseño multimedial, así que esto fue una especie de hobby. Queríamos compartir las vivencias de los viajes y dar al espectador la visión de los lugares que visitamos, los templos a los que vamos, las comidas que probamos y las anécdotas que aparecen en el camino.
–¿Algún destino los marcó profundamente?
–Sol: Si tenemos que elegir un destino es Países Bajos, el primer país al que migramos. Fue una locura. Para Agus era su primer viaje fuera del país y cruzamos kilómetros de agua para llegar a un lugar donde ni siquiera hablan inglés, porque el idioma oficial es Neerlandés. Es muy difícil y no tuvimos la oportunidad de aprenderlo.
También nos marcó la multiculturalidad que hay en Países Bajos. Veníamos de un pueblo de la provincia de Buenos Aires. Además no estábamos acostumbrados al clima: hace mucho frío. Y sobre todo también nos impactó la calidad de vida: la infraestructura, la limpieza, los salarios, la seguridad. Fue un gran cambio para nosotros, el inicio de esta aventura y lo tenemos en el corazón.
–¿Cuál fue la enseñanza principal en este camino?
–Son muchas. Ser constantes, no achicarse ni rendirse por el miedo y la incertidumbre, que es mucha. Al menos para nosotros lo fue. Cuando llegamos al aeropuerto de Países Bajos fue un choque gigante. Miramos las pantallas para ver cuando salía el próximo vuelo para Argentina porque estuvimos a punto de decir ‘Nos volvemos, no podemos con esto’. Era un montón. No sabíamos ni tomar un subte.

La mayor enseñanza es aprender a hacer una pausa y buscar soluciones sin abrumarse frente a todas las adversidades que te pueden pasar.
–¿Cómo fe la experiencia de volver a Puan, su pueblo, y verlo con ojos de viajeros?
–Agus: Fue como si el tiempo no hubiera pasado, pero si había pasado. Hacía dos años que no volvíamos. Ver a Puan con ojos de viajeros fue muy lindo. Nos encanta desde chicos ir a la laguna, tomar unos mates, unas birras, viendo el atardecer. Volver a hacerlo fue igual de emocionante, nos hizo revivir los recuerdos de chicos. El video de nuestra vuelta al pueblo fue muy resumido. Nos hubiera gustado mostrar más en detalle cada rincón pero el tiempo no nos alcanzó. Principalmente queríamos expresar ese cariño que le tenemos y lo que sentimos luego de haber estado lejos todo este tiempo.
–¿Qué vínculo tienen con Puan mientras están en movimiento?
–Sol: Intentamos mantener el mayor vínculo posible. Es complicado pero hoy hay muchas herramientas para estar actualizados y conectados con familia y amigos, hacer videollamadas y hablar por teléfono, las redes sociales, los canales de información digital que existen y que dan noticias de lo que ocurre en el pueblo. Intentamos estar bastante presentes.
–¿Qué sueñan para el futuro del proyecto y de Mate Nómade?
–Para Mate Nómade deseamos que siga creciendo, tanto el canal como las redes sociales, y llegar a monetizarlo. Queremos formar una comunidad de materos nómades, que sea un ida y vuelta con nuestros seguidores, que nos compartan sus experiencias y poder estar más conectados en este sentido y seguir compartiendo nuestros viajes y aventuras intentando ir a los lugares que nos recomiende la gente de nuestro canal. Tenemos muchas ideas, una de ellas es animarnos a hacer más streaming en vivo para hablar de cada lugar, para que la conexión sea más directa. Este canal es algo que hacemos como hobbie, nos acompaña y nos encanta compartirlo pero tenemos nuestros trabajos por separado, esto lo hacemos en nuestro tiempo libre. Agradecemos a los 400 suscriptos a nuestro canal y aprovechamos a invitar a más personas a que se sumen y suscriban. Nos sirve para crecer, nos suma un montón al proyecto y nos alienta a seguir.
En cuanto a los proyectos de viajes, no nos alcanza la lista de lugares a recorrer y es muy difícil decidirnos. Sueños tenemos muchos. Lo que más nos llama es la cultura asiática, recorrer China, Japón y Corea del Sur, o seguir por África, con Egipto, y hasta tenemos la loca idea de recorrer los balcanes en motorhome.
Si te interesa su proyecto o querés apoyarlos podés seguirlos en YouTube: @MateNomade.
(Por Anahí González Pau / La Nueva)

















