
Soy un ingeniero agrónomo ya jubilado, me recibí en Balcarce en 1977 y empecé mi vida profesional en docencia como JTP en Administración rural donde les traía a mis alumnos casos reales de campos en problemas para hacerlos discutir estrategias para sacarlos del pozo.
Mi vida profesional durante más de 45 años fue en esa línea y tengo el orgullo de haber reconvertido muchas empresas agropecuarias que estaban condenadas y hoy siguen creciendo.
Por este motivo, y totalmente más allá de cualquier ideología política, hoy veo cosas que más que preocuparme ya me están asustando.
Imaginemos a nuestro país como una empresa en problemas, (no hace falta mucha imaginación para ello): Si tengo problemas de caja (déficit), NO DEBO GASTAR MENOS, DEBO GASTAR MEJOR Y VER COMO AUMENTAR LOS INGRESOS.
Ahorrar en el mantenimiento de rutas, obras hidráulicas, etc. es como ahorrar en el mantenimiento de alambrados, aguadas, o servicios del tractor. Finalmente no solo gastaremos más, sino que produciremos menos y tendremos menos ingresos aún.
Si necesito mejorar mis ingresos debo priorizar aquellas actividades que me permiten obtener mayor valor por lo que produzco. No venderé terneros de lotes desparejos, trataré de emparejar la producción, o de engordar parte de mis terneros para tener más dinero por cada unidad vendida. O de mejorar el manejo para aumentar la carga. Trataré de incorporar nuevas actividades a mi empresa productiva o de buscar como venderlas mejor. Si produzco cebada, trataré de que cumpla las condiciones para venderla como cervecera que vale un 10 % más; si produzco maíz trataré de transformar una parte en carne para aumentar mis ingresos.
Veo que mi país en vez de aumentar el valor de lo que vende cada día se primariza más; vendemos trigo, no harina, vendemos productos mineros sin elaborar, nuestra industria cada vez está más complicada porque conviene más comprar afuera que hacerlo acá, y desde la conducción de la empresa-país se fomenta eso.
Si necesito financiarme, para producir más o con más valor agregado lo haré para hacer inversiones en pasturas, en genética, en mejoras que me permitan aprovechar mejor el pasto. Lo peor que puedo hacer es endeudarme más para hacer un crucero por el Caribe o comprar bienes suntuosos.
Veo que mi país se endeuda cada año más, lo cual, aunque no me gustan las deudas, no es grave en sí mismo, si se hace con un fin que me de algo que me permita pagar esa deuda y me deje además un plus para mejorar mi situación; por ejemplo para hacer un gasoducto que me permita exportar algo que hoy no puedo vender; o fomentar una actividad que tenga demanda en la región o en el mundo. Sin embargo veo que las deudas que toma mi país actualmente se están yendo en el turismo de algunos y en el ahorro de otros, pero no en producciones que me aseguren el repago de esas deudas.
En resumen; cuando te sentás a charlar con un productor en problemas, al cabo de 2 termos de mate ya sabes si le vas a poder hacer un planteo técnico económico para recuperar su empresa o lamentablemente darle este consejo:
¡Hermano, lo mejor que podés hacer es vender, pagar tus deudas y con lo que te queda iniciar una actividad que te guste; esto que haces hoy en el campo no es para vos!
Hoy, veo que como va la cosa, estamos cerquita de esta última alternativa. Por eso estoy asustado.
Por Ingeniero Agrónomo Guillermo E. Vitale. Rivera – Adolfo Alsina

















