El ingreso real registrado mostró una leve mejora de 0,1% en marzo respecto del mes previo, aunque se mantuvo prácticamente estancado en la comparación interanual (-0,1%) y todavía se ubica 7% por debajo del promedio de enero-septiembre de 2023. Estos datos surgen de un nuevo relevamiento de la consultora Equilibra.
Sin embargo, el dato más negativo volvió a aparecer en el ingreso disponible —es decir, el dinero que queda luego de afrontar gastos fijos como alquiler, tarifas, transporte, educación, internet y medicina prepaga—; cayó 0,4% mensual y 1,9% interanual. De esta manera, quedó 12% por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno en diciembre de 2023.
Según el informe de Equilibra, todos los grupos registraron pérdidas de poder adquisitivo una vez descontados los gastos esenciales. Los asalariados privados formales fueron los menos afectados, con una baja de 0,6% mensual y 0,8% interanual en su ingreso disponible. En tanto, los jubilados que no perciben la mínima retrocedieron 0,9% mensual y 1,9% interanual.
Por su parte, las jubilaciones mínimas con bono evidenciaron uno de los mayores deterioros, con una caída de 1,3% mensual y 6,7% interanual en el ingreso disponible. A su vez, aunque los salarios públicos repuntaron 1,1% en marzo —un mes estacionalmente favorable—, todavía acumularon una baja de 4% frente al mismo mes del año pasado.
La consultora explicó que el desempeño del ingreso real fue algo mejor que el del ingreso disponible debido a que la inflación general de marzo (3,4%) resultó menor al aumento de los gastos fijos, que avanzaron 5,1%.
De cara a abril, el escenario muestra señales mixtas. Mientras la inflación desaceleró de 3,4% a 2,6%, los gastos fijos continuaron creciendo a un ritmo elevado, con una suba de 4,1%. En este contexto, el ingreso real podría mostrar cierta recuperación, aunque todavía persisten dudas sobre la evolución del ingreso disponible de los hogares.
El director de Análisis Macroeconómico de Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina, explicó que el estudio se concentra sobre un universo de 14,5 millones de personas cuyos ingresos pueden medirse “de manera precisa” entre que incluyen a jubilados, empleados públicos y asalariados privados formales.
“Nos quedamos con estos 14,5 millones de personas porque tenemos una declaración jurada o sabemos a ciencia cierta cuánto cobran”, sostuvo el economista, al tiempo que aclaró que el informe excluye a trabajadores informales, monotributistas y cuentapropistas debido a las distorsiones que generan las encuestas de ingresos en contextos de alta inflación.
Sigaut detalló que el análisis diferencia entre “ingreso real” e “ingreso real disponible”. Sobre este último concepto, explicó: “Lo que hacemos es quitarle al ingreso nominal los gastos fijos que enfrentan las familias, como alquiler, expensas, tarifas energéticas, comunicación, transporte público, educación y prepagas”.
“La idea es medir cuánto te queda para gastar después de afrontar esos gastos que casi nadie puede evitar”, agregó.
Por último, remarcó que el deterioro del ingreso disponible responde, en gran medida, al incremento de tarifas y servicios regulados. “Este Gobierno, para achicar los subsidios, viene subiendo fuerte sobre todo tarifas de servicios públicos, transporte y energía”, concluyó.
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