
En medio de la tensión por el final de la tregua pautada en Medio Oriente y el temor por un recrudecimiento de la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, Javier Milei cerró este miércoles su gira por el Estado judío con una visita a zonas religiosas judeocristianas en Jerusalén y una participación en la ceremonia por el 78vo Día de la Independencia de dicho país.
En primer lugar, el Presidente asistió junto a Karina Milei y el resto de la comitiva nacional a la Iglesia del Santo Sepulcro en la tarde israelí (las 10 de Argentina). Se trata de una actividad que suele llevar a cabo el mandatario siempre que está en Jerusalén.
Esta es su tercera visita a Tierra Santa, pero en esta ocasión es una fecha especial, ya que se cumple un año de la muerte del Papa Francisco, a quien le dedicó unas palabras en su cuenta de X y lo recordó como «el argentino más importante de la historia«.

Por otra parte, el líder libertario participó del acto del 78° aniversario de la Independencia de Israel, donde dio un breve discurso, prendió una antorcha e interpretó -al igual que en el ensayo del domingo- la canción «Libre», de Nino Bravo.
«En esta vida hay socios y hay amigos. Los socios se unen momentáneamente por un interés utilitario y luego cada uno sigue su camino. Los amigos, en cambio, forjan lazos inquebrantables para toda la vida, unidos por valores morales y compartidos. Tengo la alegría de decir que Argentina e Israel no son meramente socios, son naciones amigas», manifestó el Presidente.
A su vez, indicó que la luz de las antorchas le hizo rememorar a los Macabeos, quienes según su valoración «no se dejaron amedrentar por el poderío enemigo, sino que hicieron frente y trajeron el milagro de la luz en medio de tanta oscuridad». «De ellos aprendimos que la victoria en el campo de batalla no se da por la cantidad de soldados, sino por las fuerzas que vienen del cielo«, señaló.
El regreso del líder de La Libertad Avanza junto al resto de la comitiva está pautado para esta tarde. Según el cronograma difundido por el Gobierno, la llegada a Buenos Aires será a las 10 del miércoles.
En paralelo, en Islamabad las partes intentan destrabar el estancamiento en el diálogo. Teherán pretende controlar el estrecho de Ormuz y preservar su proyecto nuclear, mientras que la Casa Blanca exige que la zona estratégica de comercio de petróleo sea liberada y que la capacidad atómica del régimen persa quede reducida a lo mínimo.
Como parte de la tregua y las conversaciones, Donald Trump le pidió a su aliado, Benjamin Netanyahu, que frenara las acciones en contra de Hezbollah, por lo que fue posible la visita presidencial argentina sin que cayera un sólo misil desde Beirut. Sin embargo, el temor por la fragilidad del acuerdo de cese de hostilidades y su posible final está sobre la mesa. (El Canciller)

















